La tauromaquia de Goya (I)

Francisco de Goya y Lucientes | Portada de los Caprichos

                                            Historial del serial






0. Introducción 
"La Tauromaquia es, en el conjunto de la obra grabada de Goya, una especie de paréntesis entre el dramatismo violento de los Desastres de la Guerra y el misterio sombrío de los Disparates. Elaborada seguramente entre 1814 y 1816, es decir, en los años de la postguerra, Goya tiene ya casi setenta años y hay en él un poso de desencanto y amargura, ante las crueldades desatadas por guerra y postguerra. Refugiándose en la emoción de la fiesta, a las que tan aficionado fue desde su juventud, el viejo artista reencuentra su pasión de vivir o al menos una casi rejuvenecida tensión que le hace anotar, con nerviosa y vibrante vivacidad, las suertes del toreo, la tensa embestida del toro, la gracia nerviosa del quiebro del lidiador, el aliento sin rostro de la multitud en los tendidos.
El estudio detallado de las láminas ha permitido descubrir una evidente transformación y enriquecimiento del propósito inicial que movió a Goya. Las primeras láminas son indudablemente ilustaciones a un texto de D. Nicolás Fernández de Moratín, la Carta Histórica sobre el origen y progresos de las Fiestas de Toros en España, publicado en el ya remoto 1777, pero reimpresa en 1801. Es posible que, incluso algunas de esas primeras planchas, se grabasen en los primeros años del XIX, con finalidad puramente ilustrativa del texto recién impreso. La invasión napoleónica interrumpiría seguramente la labor, otras preocupaciones y angustias hallaron explicación en los Desastres y, concluida la guerra, la soledad del artista volvió sobre lo iniciado, completándolo con otra intención y, sobre todo, otra técnica, más sobria, dramática y refinada.
En las restantes estampas, Goya, se despega de cualquier texto, acumula sus recuerdos de lidiadores singulares que conoció en su juventud (Martincho, Juanito Apiñani o la Pajuelera), evoca circunstancias, impresionantes o dramáticas, a las que hubo de asistir (la muerte de Pepe Hillo o la del Alcalde de Torrejón) o simplemente anota las suertes del toreo, los lances de un arte que iba constituyéndose como propio y que queda definido en su perfección antigua"
PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso. "Goya: Caprichos – Desastres – Tauromaquias – Disparates" (1ª ed., Fundación Juan March, Madrid, 1988. Pág. 135) 







I. Modo con que los antiguos españoles cazaban los toros a caballo en el campo 
"Se trata de una ilustración casi literal del texto de Moratín. Goya ha pretendido mostrar la persecución de los toros en los primeros siglos, a pie y a caballo, en batidas y cacerías, procurando dar un aire violento y casi brutal a las expresiones de sus personajes y a sus rudas vestiduras de pieles sin curtir. El sumario paisaje, áspero también, contribuye a la evidente simplicidad del conjunto". 
PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso. "Goya: Caprichos – Desastres – Tauromaquias – Disparates" (1ª ed., Fundación Juan March, Madrid, 1988. Pág. 137) 

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué aportaron Gallito y Belmonte al toreo?

La inmortalidad del clasicismo

El carro de Aguado