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Mostrando entradas de noviembre, 2017

Ortega y Gasset, José Carlos Arévalo y 1986

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José Ortega y Gasset(Madrid, 1883 – Ibídem, 1955), bajo cánones sociales actuales, pertenecería al facherío recalcitrante, pues, además de filósofo y acérrimo defensor de la tauromaquia, desde un punto de vista intelectual, actuó como apasionado defensor de las humanidades y, hoy, ya se sabe, denostadas en detrimento de otras preferencias. Si, en un mitin, no pronuncias cuarenta mil tecnicismos anglosajones e imásdémási, no eres naide (sic).
Periódicamente, cuestiono el sino de genios pintores, como Velázquez, Murillo o Goya; poetas, como García Lorca, Manuel Machado o Gustavo Adolfo Bécquer; filósofos, como el propio Ortega o Nietzsche; bajo paraguas del siglo veintiuno: ¿hubieran engrosado filas de la posteridad, aparecerían en los libros o trabajarían bajo el calor de una campana de cocina, con hedor a frito, en un establecimiento de comida rápida, amén del criterio impuesto por cuatro mediocres?
Gasset, gran fascista, salió elegido diputado en 1931, perteneciendo a la candidatura …

Primera alternativa en La Maestranza

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No siempre acudir a una tarde de toros en Sevilla consistió en Taquilla, Serranito, Vincci La Rábida, habano, espetar "suerte, maestro", en calle Iris, a tu torero y Tristán, director de Tejera, ordenando el toque de "Plaza de La Maestranza", mientras Morante, cariacontecido en su tercera tarde, dibuja una cruz, a modo de ritual, en el albero, ataviado con estridente capote de paseo, envoltorio de alamares color azabache.

Resulta imposible transformar ciertas características o determinados sentimientos y, desde el XVIII, cuando emanaron los primeros arquillos de este bendito coso, no existe abril-mayo sin runrún, miedo, ilusión, esperanza, hartazgo, habano, alcohol, cigarrillo, bolsillo lleno, cartera vacía, traje italiano o camisa de "tienda vintage", como afirman, ahora, los modernos.

Atracando mi velero en posición de partida, imposible entender la plaza de toros de Sevilla sin su único propietario en la historia, corporación aristocrática-nobiliaria,…

¡Hay que picar!

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Tan joven, a mis veinticuatro primaveras, como mal aficionado e ignorante, en comparación con tantos y tantos ilustres aficionados, banderilleros, matadores o periodistas del mundillo en nuestros tiempos (si comenzara a nombrar, imposible detenerme: Pedrín Sevilla, José Morente, Álvaro Acevedo, Domingo Delgado de la Cámara, Luis Miguel Parrado, Antonio Díaz, Curro Escarcena, Antonio Pineda Valde, Álvaro Ruiz del Moral, Luis A. Martín, Julián H. Ibáñez...), acudí, por primera vez, el pasado treinta de septiembre, a Las Ventas del Espíritu Santo, con reses de El Puerto de San Lorenzo para Miguel Ángel Perera, quien abrió la puerta grande, no sin polémica, entre acusada algarabía nacional, debido al ilegal referéndum catalán; Juan del Álamo; y Alberto López Simón. Hasta observé el magisterio de Florito y sus bueyes.
Alojado en un hotelucho de extrarradio, próximo a IFEMA, casi no llego a tiempo. Madrid, tan inspiradora como caótica, gusta y disgusta a partes iguales. Agrada por historia…