There will be haters

"Bohemio es aquel que da la vida por el arte [...] una caja de sorpresas; y así soy yo"

Morante de la Puebla


Fortes y Urante-29 | Pablo Cobos

Fortes ft. (Juan) Magán

Al alba, deslumbran los primeros rayos de sol, directos hacia mi tez blanquecina. Menos mal que ideé entreabrir la ventana, pues anoche padecí calor infernal y el descarado robo a Saúl Jiménez Fortes sólo acrencentó la temperatura. Aún retumban ecos de abucheos venteños por Calle Sierpes: fíjense si han llegado lejos. Qué revolución de decibelios. Mi anciana vecina, Josefina, sabedora de mi afición a capotes, muletas y pitones, me preguntó por una almohadilla bien acolchada, de color marrón oscuro. De esas que venden, por las bocanas de acceso, a tres euros. Algún malnacido, espoleado por tanta injusticia poética, la habrá arrojado desde el tendido donde se ubica el palco presidencial, con ínfulas de impacto al rostro del mandamás. Claramente, falló en sus intenciones. Como cuando Ramos mandó, contra el Bayern Múnich, el balón a la estratosfera.

El usía, señor José Magán, cuyo apellido remembra a seudocantante de electrolatino, debe replantearse su criterio profesional a partir de ya. Pocas veces observé a la presidencia de un festejo  actuando, en tan alto grado, como deidad despótica ilustrada (al más puro estilo Carlos III), ajena a los dos grandes entes protagonistas del espectáculo, culpables y responsables del paso por taquilla por parte de quince mil espectadores: hombre y animal; matador y toro de lidia. O, si se quiere, elevemos categóricamente hasta Santísima Trinidad: matador, toro de lidia y ganadero. Por empatía, respeto y sensibilidad, este señor debe ser advertido por autoridades superiores y, en caso de reiteración polémica conductual, tomar pertinentes medidas.

En riguroso cumplimiento reglamentario, la concesión del primer trofeo recae sobre soberanía popular, existieren, o no, méritos. Este hecho ha sido motivo de debate en mi fuero interno durante incontables ocasiones: si ha pegado bajonazo y el respetable solicita oreja, ¿debe otorgarse? Bajo mi ignorante punto de vista, no. Existe una esencia digna de salvaguardia: ofrecer al toro una muerte a la altura de su dimensión y figura. La actuación de Fortes no marchó por aquellos derroteros, estoqueando en todo lo alto (algo desprendida) e inventando una faena respetable, basada en arrojo y pundonor, tras recibir una voltereta. Aparentemente tranquilo tras no obtener premio, acogió el calor de Madrid tras dos sentidas y ovacionadas vueltas al ruedo.


Resurgimiento cigarrero

No finaliza ahí la degustación gourmet. Cuán caprichoso es el calendario: trescientos sesenta y cinco (seis, los bisiestos) días, para distribuir equitativamente eventos y sucesos, concentrándose derbi sevillano y reaparición de Morante en la misma jornada. Debido a mi condición de abonado bético, la crucialidad del encuentro y no haber adquirido papel para el coso jerezano, seguiré el evento desde la cálida lejanía benitovillamarinense, donde, a buen seguro, algún viejo (ojalá joven: señal de savia nueva) aficionado oirá la narración radiofónica pertinente y, milagrosamente, aunará los olés verdiblancos y el timing muñequero del oriundo de Puebla del Río.

Todo el cuerpo acompaña a la verónica
En estos días previos, leyendo a aficionados y periodistas, recordé una campaña (Adidas, 2015), muy a colación del contexto taurino actual: "There will be haters" (siempre habrá personas que odien). Benzema, víctima del piperismo recalcitrante santiagobernabeusista, formó parte de esta genialidad publicitaria. Como anillo al dedo. Siempre existirá alguien que odie, variando la motivación (ego, envidia, frustración, rencor...). El hater no cuenta con mal fondo ni corazón. Un puntito de guasa puyera y tres cuartos de kilo de mala idea. Traducirlo como "odiador" me parece exagerado. Malaje. Malange. Cabroncete. Como realmente nadie alcanza la perfección, el malaje buscará aquel resquicio deficiente de su objetivo, para posteriormente inflarlo y cebarse. "Bensemá (sic) no es nueve para el Madriz/Madrit (sic), porque no marca goles". El malaje no celebra los goles de su equipo cuando anota su blanco de críticas, por pura impotencia.

No me atrevería a acometer la analogía entre Morante y Benzema. La contrastada y dispar peligrosidad entre ambas profesiones no me lo permite: quien se viste de luces, compra más boletos de muerte que quien corre desgarbado y toca balón durante noventa minutos. No voy a negar, amén de propaganda y conformación sociocultural actual, la mayor presión mediático-popular sufrida por el jugador de fútbol. Pero, amigo, honra, prestigio y privilegio de jugarse el pellejo, cada tarde, pertenece a los virtuosos dioses terrenales de luces. Desde un matador, a tarde por temporada, hasta el mismísimo líder del escalafón. Desde una plaza de talanqueras, hasta la mismísima Real Maestranza de Caballería de Sevilla en tardes de no hay billetes.

KB9
José Antonio y Karim son dos genios incomprendidos en su respectiva parcela profesional, víctimas de la polarización enfervorizada popular: amor u odio. Todo o nada estará bien. Nunca nadie gustó a todo el mundo, por simple diversidad de opinión o pensamiento. No cabe cuestionar la inexistente perfección en todo ámbito, sino la infravaloración dañina e intencionada. Si algo posee la crónica del toreo a pie, además de un sinfín de anécdotas, festejos y matadores, son las lecciones históricas y morales cíclicas a lo largo de cuatro siglos. No hace tanto, unos tales Curro Romero y Rafael de Paula fueron, entre otras cosas, diana, detrás de la puerta, en el despacho del alto ejecutivo, abonado en primera de barrera; crítica ejemplarizante para una prensa interesada y poco comprensiva, por ignorancia y falta de conocimiento técnico; y etiquetas simplistas para mercadear, ajusticiando y empequeñeciendo astronómicas dimensiones taurómacas.

El caso de Manolete: ¿no sabían que, durante su ejercicio profesional, fue tildado de perfilero y ventajista? Ni los grandes aficionados de postín ni los críticos de pluma fina anduvieron suficientemente avispados como para apreciar la fragua estético-técnica reinante, desde entonces, hasta nuestros días, esto es, el toreo moderno en su máxima expresión: faena en redondo a todos los toros. Ya lo dijo Juan Belmonte: "llegará alguien un día que hará faena a todos los toros". Fue Manuel, hijo de Doña Angustias.

Manuel, Curro y Rafael, a día de hoy, descansan en la suite presidencial del Panteón de los Taurinos Ilustres. O séase, para el aficionado, independientemente de su condición (torerista, torista, juerguista, guarnicionero, taxidermista, taxista o juancarlistayluegorepublicano), estos hombres forman parte del Patrimonio Artístico y Material Taurino. El tiempo, tan sabio y lento, camina quedo y  en silencio, colocando las piezas a su particular son.

Armonía
Morante, cuando su abulia e irregularidad lo permiten, practica el toreo más perfecto y puro del escalafón. No pretendo caer en ningún tipo de hagiografía o exégesis. Simplemente, callo, leo, observo y llego a conclusiones, desde mi exclusivo prisma subjetivo, sin pretensión de obtener reciprocidad o aprobación por parte de cualquier otro aficionado.

La faceta taurina displicente joseantoniana conforma la parte más desagradable: planteamiento y programación de temporada. La figura, en su concepción histórica, por naturaleza, debe comparecer en todas las plazas de categoría, durante varias tardes (matando encaste underground en alguna de ellas), y someterse a juicio valorativo por parte de los públicos más prestigiosos (Sevilla, Madrid, Bilbao). Pepe Luis Vázquez, tan artista y garboso, mató Miura. También, Rafael El Gallo. Además, Gallito. O Juan Belmonte. Y Chicuelo.

Dos figuras cosmopolitas, como José Tomás y Morante de la Puebla, ya viejos rockeros, continúan sembrando mariposas en el estómago del aficionado. Ejecutando el toreo caro en sus dos vertientes: apolínea y dionisíaca. Deben prodigarse más, en beneficio propio (más festejos en plazas importantes, más dinero y, si hay éxito, mayor prestigio de cara a la historia), del aficionado (presenciando la actuación de los mejores) y la tauromaquia (las figuras superiores atraen gente a las plazas y pueden enganchar al profano).

Con el paso de las décadas, el cigarrero entrará en el mencionado Panteón. Estoy seguro. Dada la notoria extravagancia estilística, a saber qué trapío lucirá, para recoger el premio, por aquellas calendas: patillas canosas alobeznadas, pelo blanquecino frondoso, camisas florales y pantalones color chillón. Hoy por hoy, no queda sino disfrutar, con ojos bien abiertos y cinco sentidos activados, de un personaje único, responsable de aunar y fundir maneras decimonónicas, gallistas, belmontistas, chicuelistas, pepeluisistas y, por supuesto, paulistas. Puro toreo sevillano.

Comentarios

  1. Muchas gracias, Antonio, por este enlace, al que de momento no te puedo corresponder ya que el blog no me permite más; ya me ha dicho que es cuestión de pagar, a lo que me niego.
    Y gracias, porque por tu comentario he conocido tu blog, al que seguiré visitando, tanto por la temática como por tu forma de narrar, que me ha parecido excelente.
    Un cordial saludo.

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    1. Muchas gracias, Manuel. Haré lo propio con tu fantástico blog. Lectura mutua.

      Saludos.

      Antonio

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