La tauromaquia de Goya (II)

Francisco de Goya y Lucientes | Portada de los Caprichos

                                        Historial del serial







II. Otro modo de cazar a pie 
"Del mismo modo, en esta estampa se insiste en la violencia casi salvaje y primitiva de los hombres 'prehistóircos' enfrentados con el animal en un escenario abierto que aquí, con la mancha de arbolado del centro, adquiere importancia y profundidad considerable. En la testa del toro derribado y en su figura toda, deja ya Goya un soberbio ejemplo, que ha de repetir luego, de su perfecto conocimiento del animal taurino"
PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso. "Goya: Caprichos – Desastres – Tauromaquias – Disparates" (1ª ed., Fundación Juan March, Madrid, 1988. Pág. 138) 







III. Los moros establecidos en España, prescindiendo de las supersticiones de su alcorán, adoptaron esta caza y arte, y lancean un toro en el campo 
"Siguiendo casi al pie de la letra el texto de Moratín, Goya acepta plenamente la afirmación – que otros historiadores discuten – del entusiasmo musulmán por la fiesta del toros. Como Lafuente Ferrari ha señalado, el pintor, a la hora de buscar un traje de moro para vestir a sus personajes seudohistóricos, se vuelve hacia los mamelucos que trajo Napoleón, lo que obliga a pensar que estas láminas no pueden ser anteriores a 1808"
PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso. "Goya: Caprichos – Desastres – Tauromaquias – Disparates" (1ª ed., Fundación Juan March, Madrid, 1988. Pág. 139) 

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