Biblioteca taurina (I): Antonio Chenel 'Antoñete'

Ínfima parte de mi biblioteca taurina | Galleo del Bú

Considero que, todo buen aficionado a esto, perteneciendo yo al tercer estado (de clase obrera, vaya), además de placeo y años, debe poseer la digestión de lecturas cuantiosas y cualitativas. Con esta primera entrada, mi pretensión consiste en el comienzo de un serial, bastante extenso y prolongado en el tiempo (si Dios quiere), dado el número de títulos yacentes en mi biblioteca personal con temática relacionada con el descendiente del uro.

Obviando El Cossío... Bueno, no lo haremos. Con seguridad, más adelante será tratado: posee tantas ediciones (año 2000, setenta y tantos; simplificada en dos tomos, de catorce...) que merece capítulo aparte. En mi pensamiento, veía vislumbrada esta entrada hace algún tiempo, mas quería esperar a poseer un número mínimamente modesto de seguidores (ya somos 280 y algo en Twitter, gracias) para hacer llegar a un mayor público las entradas más preciadas por servidor, el autor. No quisiera entrar en verea aún, sin mencionar previamente la conversación mantenida con Antonio y Pedro: fue un empujoncito más hacia el tecleo de estas líneas.

Forjar una biblioteca de esta índole, más en los tiempos latentes, harto complicado. Cuando pasee por grandes librerías, observe la sección correspondiente: verá que no hay gran cosa. Acaso, cinco, seis o siete títulos, exagerando algo, merecedores del dinero valido. ¿Y, entonces? En mi ciudad, acudo a lo calificado como "de viejo", o séase, segunda mano. Tengo la suerte de contar con grandes establecimientos a nada de tiempo; o poder pasear por El Jueves y encontrar gangas a coste irrisorio, previo regateo. Lo usado permite la magnífica oportunidad de adquirir descatalogado.

Otra vez más, el pesado de Antoñete. Y el de Morante. Siempre lo mismo, pensarán. Les contesto educamente: cada cual es libre de escribir lo deseado, por suerte, e, igualmente, el receptor, de no leerlo. Por tanto, sin querer rozar las malas maneras: al desagradado por mi mala escritura, temática equivocada o escasa simpatía hacia estos dos espadas, mejor cambie de lugar y persona. Se ha equivocado al elegir emplazamiento. Me consta la existencia de algún hater por ahí y me agrada que, sin ser absolutamente nadie en esto, existan personas que precien tan poco su tiempo como para dedicarlo en realizar una crítica destructiva. Las constructivas, completamente abierto a recibirlas. Por cierto, he publicado y publicaré mayor diversidad. Al menos, planificado está. Prefiero dejarme llevar por la inspiración y priorizar sobre ideas con mayor atractivo personal.

Imagino bibliografía mayor sobre Antonio Chenel en revisteros, pero, en referencia a libros, no abunda. Conocidos personalmente, cuatro. Para palparnos mejor, puesto ofrezco esto por primera vez, subiré: imagen de portada y contraportada del libro (o índice), título, autor, número de páginas, editorial, año y una breve reseña o valoración sobre contenido y nivel de la susodicha obra.



Portada e índice | AKAL

Título: "La tauromaquia de Antoñete"

Autor: José Carlos Arévalo

Número de páginas: 111

Editorial: AKAL

Año: 1987


Alto y claro: el mejor libro sobre el maestro. Curiosa existencia de cuatro títulos (dos de ellos, este y Laverón, un año después), con similitud de título en dos de ellas, prácticamente en el período de veinticuatro meses. Desde una perspectiva costumbrista, lejana a la charla con Antonio y más próxima a la experiencia personal del autor, nos relata aquellos años cincuenta, de casticismo y aún heridos por la devastación de la posguerra. Con pros y contras, los chavales acudían a billares, soñaban con quitarse del hambre a través de fútbol o toros y observaban a los de luces como auténticos dioses. Propiamente expresado por Arévalo en el prólogo, "existe un vacío premeditado en el libro: los años sesenta". Sí, cuando Chenel lidia al de Osborne (1966). Aun así, qué humildad por parte del escritor, en reconocer de ser "incapaz de poner palabras a las grandes faenas de Antoñete". Muchas veces, algún recuerdo de infancia o juventud, idealizado o encumbrado por suceder en etapa de absorción y fascinación, quiere alejarse de la proximidad adulta, marcada por el aburrido canon de razocinio aplicado a cualquier quehacer.

Son más de 111 páginas si nos referimos al total, contando bonitas fotografías en blanco y negro. Como comenté en Twitter, José Carlos Arévalo se halla a la altura de Chaves Nogales con El Pasmo en "Juan Belmonte, matador de toros", por la manera de embriagarnos en una persona, en una esencia, un lugar, un momento, desde la primera hasta la última hoja. Ojo, mi predilección hacia el venteño puede afectar, pero nunca he sacado pecho (jamás lo haré) por objetividad. Es mentira. No existe.



Portada y contraportada | AGUILAR

Título: "Antoñete. El maestro"

Autor: Manuel Molés

Número de páginas: 232

Editorial: EL PAÍS – AGUILAR

Año: 1996


La mayoría de aficionados, jóvenes y viejos, conocerán a Molés. Una vida en TV, antes en TVE, Toros y ahora en Taurocast, y radio, programa "Los Toros". No afirmaría con rotundidad la sapiencia de estos sobre las aventuras literarias del castellonense. En 1996, pienso que ya comentaba con Manolo en el Plus. Aquel lustro final de 1990, con la enésima reaparición del maestro, las alternativas de Morante, El Juli o la eclosión de José Tomás... 

Obviamente, el roce hace el cariño. El periodista conversa directamente con el matador y transcribe diálogos literales. No es el mismo formato que Arévalo. Podemos disfrutar una cercanía verdaderamente maravillosa y sentarnos, junto a ambos, en la finca de Madrid, fumándonos un cigarrillo hasta la chusta.

Mucho más biográfico y lineal, pues las páginas van sucediéndose conforme la vida de Antonio, con trazos personales como su primer matrimonio, su relación con Franco, la militancia en la izquierda política o la infancia en la Monumental, cerquita de su cuñado, el mayoral, Paco Parejo. A destacar, las crónicas de faenas antológicas por parte de plumas destacables, como Vicente Zabala Sr., K-Hito, Alfonso Navalón, Joaquín Vidal, Guillermo Sureda, Barquerito o Huberto Apaolaza.

Ah, prologa Joaquín Sabina (quien escribió poemas al torero) y hay fotos. Poquitas: las justas y necesarias para adentrarnos en el mundo antoñetista.



Portada y contraportada | Reino de Cordelia

Título: "Antoñete. La tauromaquia de 'La Movida'"

Autor: Javier Manzano

Número de páginas: 147

Editorial: Reino de Cordelia

Año:  2011


Producto más novedoso, en cuanto a cronología y forma, sobre el matador. Manzano afirma haber compartido "horas y tabaco", para dar forma a una especie de tauromaquia escrita, un breve tomo de El Cossío sobre todos los actos de la corrida de toros, desde "de la torería" (especialmente bueno este capítulo), "de los toros", primer tercio, segundo y tercero, dividido en dos partes "tercio de muleta" y "último acto".

Fotografías inclusive, la maquetación no termina de llenarme. Falta algo o algo sobra. Manzano, por cierto, copia (no sé si plagia, pues esto ya supone otro cantar), al menos, intencionadamente, a sus publicaciones, mayores en edad, en dos anexos: "su toreo en las crónicas" (ya lo hace Molés) y "estadísticas" (igual con Jorge Laverón). Eso sí, la sensación visionar un festejo y sentir al maestro cercano de a ti, recordando sus sentencias, sobre esto o aquello, indescriptible.



Portada y contraportada | Ediciones La Idea

Título: "La tauromaquia de Antoñete: de los años negros al mito"

Autor: Jorge Laverón

Número de páginas: 73

Editorial: La Idea. Colección "Las páginas del tendido"

Año: 1988


Comencemos por el fin: acertada inclusión de estadísticas. Con escasas páginas, Laverón consigue exprimir, de manera personalísima y más que correcta, la tauromaquia del madrileño. Va dándose una cronología de su vida taurina hasta el momento (publicado en el 88 y Antoñete se cortó la coleta en el siglo XXI, ténganlo en cuenta). Llama la atención una sección nombrada "tauromaquia" donde, con ilustraciones del lance, el plumilla lo relaciona con la ejecución personal. "Trincherazo", "media verónica", "verónica" o "al natural", por ejemplo.

Bajo mi criterio, no puede pedirse más en menos. Si empieza usted aquí, quedará hambriento y acudirá a devorar lo restante, que no es poco. Hágalo, porque descubrirá, con más hondura, el casticismo, la torería y el arte de un sin igual en la historia de la tauromaquia, Antonio Chenel Albadalejo.

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